Los síntomas se desarrollan poco a poco y afectan al principio a una o a varias articulaciones (las de los dedos, la base de los pulgares, el cuello, la zona lumbar, el dedo gordo del pie, la cadera y las rodillas). El dolor es el primer síntoma, que aumenta con el ejercicio. La articulación está rígida después de dormir o de cualquier otra forma de inactividad; sin embargo, la rigidez desaparece con el movimiento de la articulación.
La articulación tiende a perder movilidad o quedar rígida conforme progresa la artrosis. Suele hacer ruidos con el movimiento la articulación afectada.
El crecimiento óseo comprime los nervios, la artrosis de cuello o de la columna lumbar puede provocar entumecimiento, sensaciones extrañas, dolor y debilidad en un brazo o en una pierna. Difícilmente, la compresión de los vasos sanguíneos que llegan a la parte posterior del cerebro ocasiona problemas de visión, sensación de mareo (vértigo), náuseas y vómitos.