El dolor en la zona cervical puede deberse a una patología o traumatismo óseo, articular o muscular. Se relaciona con el deterioro estructural o la artrosis de la columna vertebral y tienden a volverse crónica. A veces se debe a un problema emocional, un entorno desagradable, una situación de estrés o circunstancias traumáticas familiares, sobre todo en personas que presentan dificultades para relajar los músculos incluso cuando duermen. Los elementos que más perjudican son adaptar posturas extremas de rotación o flexión, realizar movimientos bruscos, la inactividad, y dormir boca abajo que produce una rotación cervical forzada que solo cesa cuando el individuo se despierta por el dolor.