La bipedestación (pasar de cuatro a dos extremidades de apoyo), un logro de la evolución del hombre, plantea un problema de la estabilidad con cambios continuos del centro de gravedad del cuerpo. Cuando en apariencia permanecemos inmóviles, estamos ajustando continuamente nuestra postura, "oscilamos".
El control, muy delicado, de la postura es fruto de numerosos factores (biomecánicos, sensoriales, neuropsicológicos) integrados en tiempo real en un conjunto llamado "sistema postural fino".
En los últimos treinta años, los trabajos de investigación sobre la postura han dado importancia a los motivos de consulta de algunos pacientes, que es la expresión de un síndrome de deficiencia postural, clínicamente identificable por la coherencia de signos, síntomas y registros estabilométricos, en el marco de una dificultad evidente para mantenernos erguidos.